EL POEMA DE LOS 82 AÑOS



Ha pasado casi un siglo,

soy un señor antiguo.

O mejor,

lo que queda de un señor:

unos restos

desvaídos,

algún gesto

que pretende ser cortés.

Es poco, pero algo es.
Dicen que el agua pasada

no mueve molino.

Pero el río de la vida

que pasó

sigue moliéndome vivo,

hecho polvo

enamorado

del agua,

del agua aquella,

cuyo murmullo lejano

aún oye mi corazón.
(Publicado en El País Semanal, diciembre 2007)
Recitado por Ana Lorenzo.