DÁNAE





La tarde muere envuelta en su tristeza.

Paisaje tierno para soñadoras

miradas de mujer, exploradoras

de su melancolía en la belleza.
Danae apoya en sus manos la cabeza.

El ambiente que el sol último dora

es una leve, dulce y turbadora

caricia que la oprime con pereza.
Un pajarillo gris, desde una vana

rama, canta a la tarde lenta y rosa.

Oro de sol entra por la ventana
y Danae, indiferente y ojerosa,

siente el alma transida de desgana

y se deja, pensando en otra cosa.